Nintendo tenía un gran reto por delante con el desarrollo de Super Mario Galaxy, tenía que hacer un título que destacara gráficamente para que la gente se olvidara de que Wii es menos potente que las otras consolas, tenía que hacer un plataformas totalmente novedoso para que no les tildaran de hacer un mero Mario 64 2 y tenía que contentar a la vez al nuevo mercado casual y a los fans clásicos de la saga. ¿Lo ha conseguido?.
El mundo se queda pequeño
La historia comienza cuando Peach nos invita al festival de las estrellas, una fiesta que se celebra cada 100 años por el paso de una gran cantidad de cometas, pero como no podía ser de otra forma Bowser estropea la fiesta secuestrando a Peach con la ayuda de unos extraños OVNIs. Esta vez el plan va más allá de secuestrar a Peach, va de dominar toda la galaxia, y como no, Mario deberá detenerlo.
En su intento por rescatar a Peach, Mario se encontrará con Estela y los Destellos, con los que deberá colaborar para llegar al centro de la galaxia y acabar con Bowser. Para ello deberemos encontrar las estrellas y Maxiestrellas que pueblan la galaxia.
Esto sí que son tres dimensiones
Aunque los plataformas en 3D llevan mucho tiempo entre nosotros, lo cierto es que ningún otro juego ha explotado tanto esas tres dimensiones como lo hace Mario Galaxy. Esta vez en vez de recorrer un mundo plano, nos toca movernos entre centenares de planetoides con todo tipo de formas y con su propia gravedad. Es una delicia ver como en un pequeño planeta de forma ovalada no obtendremos el mismo resultado al pegar un salto en un lado o en el centro del mismo, también veremos como al saltar podremos ser atraídos por la gravedad de un planeta cercano o que un mal movimiento nos puede hacer terminar en un agujero negro (y perder una vida, por supuesto).
Antes de que el juego apareciese muchos tenían la duda de si el juego no sería demasiado monótono y repetitivo yendo de planetoide en planetoide, pero el resultado final elimina toda duda. Cada galaxia tiene una temática diferente, así que mientras que en algunas nos encontraremos con planetoides acuáticos en los que deberemos bucear, en otras nos encontraremos con planetas en los que nos tocará volar como una abeja o incluso recorrer lo que parece una habitación llena de juguetes. El aspecto de cada zona es totalmente diferente de una forma muy parecida a lo visto en Mario 64 con cada cuadro.
En Galaxy no encontraremos dos planetas iguales, cada uno con un estilo, una forma y un sistema diferentes. En unos nos tocará correr antes de que la plataforma que pisamos desaparezca, en otros deberemos ser muy precisos en nuestros saltos y en otros deberemos acabar con los enemigos que nos encontremos. En algunos de ellos nos tocará disfrazarnos en distintas cosas, desde abeja a fantasma pasando por un muelle, hacerse de hielo o lanzar fuego (además de alguna sorpresa). Y por si fuera poco, también nos encontraremos con algunas misiones que podríamos denominar “minijuegos” en los que nos tocará desde recorrer la fase haciendo equilibrismo encima de una bola o recorrer un circuito acuático subidos en un pez raya.
¿No querías Next-Gen?
Con este juego Mario no solo aplasta Goombas, sino que también aplasta todas las críticas que recibía Wii por “no ser una consola Next-Gen”. Mario Galaxy es gráficamente lo mejor que hemos visto hasta el momento en Wii y sin lugar a dudas puede mirar cara a cara a cualquier título sea de la plataforma que sea. Cuando vemos a Koopa de cerca o nos toca rascar a la abeja reina comprobamos que el juego cuida hasta el más mínimo detalle, pero no solo en los personajes, sino que los escenarios están realmente cuidados. Incluso en uno de los mayores temores, el como funcionaría la cámara en un juego así, Mario Galaxy supera la prueba con nota.
Pero Galaxy no solo son bonitos gráficos coloristas, es un sistema de control perfecto, en el que con el nunchaku moveremos a Mario mientras que con el wiimote podremos atrapar y lanzar trozos de estrellas o realizar movimientos especiales, todo ello respondiendo a la perfección en todo momento. Además, si alguien se quiere unir a la partida tendremos un modo cooperativo que, si bien no es todo lo que podría ser, al menos es mejor que lo que dan el resto de juegos de plataformas (es decir, nada), en vez de quedarnos mirando al Jugador 1, el segundo jugador podrá colaborar recogiendo estrellas, bloqueando enemigos (un alivio cuando se trata de balas de cañón) e incluso ayudando a esquivar los objetos que lancen los enemigos.
No te esperes un título corto, Mario Galaxy dura mucho, si bien llegar al enemigo final no es demasiado complicado (en unas 15-20 horas puedes conseguirlo), el conseguir las 121 estrellas (sí, 121 estrellas, no 120) supone un reto mucho mayor (pero sin llegar al nivel de ser frustrante), Galaxy consigue rizar el rizo consiguiendo ser un juego para que los casuals puedan jugar un rato, conseguir un par de estrellas y dejarlo para otro día y a la misma vez ser un juego para que los hardcore le dediquen horas y horas, obtengan todas las estrellas y descubran todos sus secretos (que no son pocos).
Mario Galaxy tiene algo que la mayoría de títulos “next-gen” carecen, y es ni más ni menos el ser un juego único, que no se duerme en lo que consiguieron sus predecesores y, aunque la esencia es exactamente la misma, el juego no tiene igual. Coge dos títulos cualquiera que tengan juegos en la old-gen y en la next-gen, ahora haz una lista con todas las novedades que tienen cada uno de ellos en esta nueva generación, bien, pues aunque sumes las novedades de ambos títulos ten por seguro que si las comparamos a las que tiene Mario Galaxy se quedarán en nada.


















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