Hablar de Silent Hill siempre ha significado hablar de terror psicológico, y aunque no fue el encargado de abrir el género (Alone in The Dark tiene este honor) sí que parece que puede ser el único que después de muchos años no quiere perder ni pizca de su esencia, intentando demostrar que no es necesario convertirse en un título de acción sin más (como le ha pasado a Resident Evil) para seguir gustando al público. Además, con Silent Hill Origins Konami intenta hacer lo que su nombre indica, regresar a los orígenes de la saga, dejar experimentos como The Room a un lado y devolverle ese halo de misterio que rodea a la Colina Silenciosa.
Silent Hill Origins nos lleva siete años antes de lo acontecido en el primer título de la saga, esta vez con Travis Grady como protagonista. Travis es un camionero que tiene la desgracia de tener que parar en Silent Hill, donde deberá detenerse cuando está a punto de atropellar a una extraña figura. Cuando se detiene descubre un incendio del que acaba rescatando a una niña de lo que a simple vista parece un extraño ritual. A partir de aquí, el descubrir que es lo que le ha pasado a la niña será su principal problema, y para resolver este misterio deberá recorrerse el tétrico pueblo de Silent Hill.
La esencia de la saga está intacta, aunque también es cierto que las características de Travis (ya sabemos que los camioneros tienen el cliché de hombres duros) hacen que los enfrentamientos con los monstruos sean más sencillas que en anteriores títulos, además, en esta ocasión los distintos escenarios están repletos de armas, así que no hay el típico problema del racionamiento de munición, algo que quita un poco de esa “desesperación” que suelen tener este tipo de juegos facilitando un poco las cosas, algo que, dada la duración del juego, no sé si es del todo bueno.
Y aquí llegamos al mayor de los problemas, algo que parece que por desgracia se está poniendo de moda, y es que el título es demasiado corto. En unas cinco o seis horas una persona no fan de la saga puede haberse terminado el juego (los que ya se sepan como funcionan los Silent Hill incluso en menos), un tiempo demasiado corto dado que es un juego en el que hay largos momentos en los que únicamente deberemos explorar yendo de un lado a otro. Gastarse 40€ en un título que dura cuatro ratos puede ser doloroso y más sabiendo que después de terminarlo no hay muchos más alicientes para volver a meter el UMD del juego en la consola.
En cuanto al apartado técnico, el título gráficamente no está nada mal, con un efecto niebla muy bien conseguido y unos escenarios bastante detallados sabiendo la consola en la que estamos. Si bien es cierto que sucede lo mismo que en muchos otros juegos de la consola, es mejor jugarlos en casa (y con las luces apagadas) que en el metro o cualquier otro sitio a donde podamos llevar la portátil. A parte de esto, también es cierto que en algunas ocasiones el tener una cámara fija nos deja totalmente vendidos ante los enemigos, teniendo que disparar hacia la nada siendo nuestra imaginación la que piense que estamos matando al enemigo, algo que siempre ha sucedido en este tipo de juegos.
Silent Hill Origins no es el mejor Survival Horror que te puedas encontrar, su escasa duración y ciertos elementos como la cámara le hacen bajar muchos puntos. Si no eres fan acérrimo de la saga quizá no merezca la pena gastarse 40€ por el juego, pero sí el alquilárselo un fin de semana (tiempo de sobra para terminarlo) ya que tampoco es un título que haya que perderse.
















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